¿Cuándo estabas en la universidad conociste la DOP?
Sí, conocí la DOP, aproximadamente en 2005, cuando se hizo un seminario en el que participó la Dirección de Obras Portuarias y Puertos de España. Allá existe un ministerio que ve los puertos y dicta recomendaciones que nosotros ocupamos. Nosotros no tenemos normativa propia, entonces nos basamos en otros países y miramos la normativa española y japonesa. En fin… tras la presentación, yo dije: “Quiero trabajar en la DOP”. Y en 2015 se dio la oportunidad de ingresar.
Quiero acotar que fui estudiante de la primera generación de la carrera de Ingeniería Civil Oceánica en la Universidad de Valparaíso, nací y crecí en Santiago y me fui a vivir sola a una ciudad que no conocía a los 17 años, porque siempre quise estudiar algo relacionado con el mar.
¿A qué lugar ingresaste?
En 2015 ingresé a apoyar el área de control de gestión de proyectos y, a medida que pasó el tiempo, pasé a ser ingeniera de proyectos. Ahora también soy coordinadora de la Macrozona Norte y apoyo a las regiones de Arica, Tarapacá, Antofagasta y Atacama, que son las que tienen menos gente en sus equipos.
Por ejemplo, en Iquique, en el área de proyectos, es una sola persona y en un momento no había nadie. Me ha tocado apoyarlos como inspectora fiscal y jefa de proyecto de algunos diseños de allá.
El muro Bellavista fue un diseño interno que se hizo en conjunto entre el nivel central y Tarapacá, porque no tenían la ingeniería. Allá nos apoyaron desde el punto de vista constructivo.
En estos años, ¿qué nuevas experiencias has incorporado a tu trabajo?*
Mi carrera me da el conocimiento, pero no te prepara para entender cómo funciona el mundo público. En la parte marítima, todo bien, pero después tienes que aprender muchas otras cosas, como por ejemplo las PAC.
Me gusta esa versatilidad y creo que es muy buena para desarrollarse profesionalmente. Ya no es solo desde la ingeniería del mar. Acá tienes que realizar PAC, algo que a nadie se le enseña.
En Antofagasta, por ejemplo, estuvimos haciendo una consulta indígena. Esto es algo que nunca pensé que iba a hacer. Todo esto me ha ayudado a ser más versátil como ingeniera.
Ahora uno ve todo: desde el peso de una roca hasta una PAC. Una vez tuvimos una PAC con niños de la Teletón en Iquique para un borde costero. Son cosas que nunca uno se imagina cuando está estudiando.
He podido conocer cosas inimaginables. A pesar de estudiar una carrera cuadrada, puedes desarrollar otras habilidades que son claves en los diseños.
¿Hay algún proyecto que recuerdes especialmente?
He visto proyectos de todo Chile, pero mi fuerte ha sido el norte.
Uno que es importante para mí es el que está construido en caleta San Marcos, en Iquique, porque fue un diseño en el que me involucré desde el inicio. También Caleta Hornitos, en Antofagasta, en el que pude participar en una consulta indígena.
Participar en consultas indígenas ha sido especial. Los diseños internos también lo son. Este diseño interno lo quiero de manera especial y, pese a que es uno más, tiene algo distinto.
Los diseños internos uno les toma un cariño especial, porque está involucrado directamente en todo el proceso. Aunque sea un proyecto más, hay algo diferente, somos nosotros quienes desarrollamos el diseño, hacemos las coordinaciones, estamos a cargo y conocemos cada detalle del proyecto, incluso sacando plata del bolsillo para los coffee breaks de las PAC. Por eso, cuando finalmente se materializa, uno siente una satisfacción especial al verlo convertirse en una obra para la comunidad.
¿Qué ha sido lo más positivo de estos años en la DOP?
Me ha tocado conocer la calidad humana de muchas personas, tanto dentro de la DOP como entre los usuarios y las personas con las que trabajamos en los diseños.
Y no solo cuando se inauguran las obras. Los pescadores son muy agradecidos y eso es satisfactorio. También son muy colaborativos y nos ayudan mucho en los diseños, porque ellos ven el mar todos los días y conocen cosas que nosotros no necesariamente vemos desde la ingeniería. Ese conocimiento también es muy importante para los diseños.
Ahora yo diría que el diseño interno es algo que nos posiciona mejor, es más que trabajar, ya que somos nosotros quienes lo diseñamos, coordinamos y estamos a cargo. Y cuando finalmente se materializa estamos muy felices de ver como ese diseño se transforma en una obra para la comunidad.
Además de tu trabajo en la DOP, haces clases. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
Hago clases en la Universidad Central, en Diseño de Obras Marítimas. Llevo cuatro años en eso.
Ahí les enseño qué es la DOP y el diseño de obras marítimas, dos de mis alumnas han realizado su práctica en la DOP. En un semestre resumo una carrera de seis años.
Junto a mis alumnos y alumnas hacemos visitas a terreno, como por ejemplo a Las Torpederas, el paseo 21 de Mayo, Muelle Barón, Avenida Perú y ahí les enseño las distintas configuraciones de obras marítimas. Terminamos en Concón, en el humedal donde se conecta el río Aconcagua con el mar.
¿Tienes alguna experiencia de terreno que recuerdes especialmente?
En 2017 me tocó junto a Rubén de Atacama hacer una batimetría para realizar un estudio de oleaje. Ahora hay un equipo que hace eso, pero ese año estábamos con una consultoría y necesitábamos el estudio de oleaje, así que fuimos con un pescador.
Era algo súper artesanal, con un GPS manual, y él tenía en su embarcación un ecosonda, un equipo que indica la profundidad. Apretaba el punto en el GPS y anotaba la profundidad. Era ir y volver, todo el día. Estábamos mareados, a punto de desfallecer, y se acercan unos delfines que pasaron al lado nuestro, en Huasco. Con eso nos dimos por pagados.
¿Cómo ha sido para ti trabajar considerando la relación entre las obras y el entorno natural?
Es esa conexión con la fauna. Yo creo que tenemos la responsabilidad de cuidarla, considerarla en el diseño e incluir actividades que la resguarden mientras las obras se ejecutan.
Cuando vas a terreno te encuentras con chungungos, lobos marinos. Uno espera que sigan ahí después del proyecto, porque es su espacio. Uno tiene esa preocupación por los animales y trata de incluirlos dentro de los proyectos.
En el diseño interno Paseo Costero El Morro de Iquique, donde tenemos una cantidad importante de vestigios arqueológicos, propusimos hacer una plaza de juegos para perritos. Sería el primer proyecto con eso. Cuando fuimos a terreno nos dimos cuenta de esa necesidad.
Esto sirve para impulsar a las personas a una tenencia responsable, llevarlos a un lugar seguro. Uno podría decir “ah, los dejo sobre la playa y los perros molestan”, pero ahora la gente, como no tiene hijos, y los adultos mayores llegan con una mascota, también quisimos incluir esto.
Este sería el primer borde costero con espacio para los perritos.
¿Qué haces en tu tiempo libre?
Me gusta tejer a crochet. Me relaja y a la gente que quiero le hago algo. Para mí solo una vez me hice algo, pero tejo y regalo. Uno se olvida del mundo cuando está tejiendo. Está concentrada en eso.
¿Te gusta leer?
Sí, soy muy lectora. A mí me gusta leer novelas y novelas históricas.
De las últimas que leí, una fue de Francisca Solar, Los últimos días de Clayton & Co., que es sobre una médium y transcurre en Chile, en lo que era antes Villa Alemana, le sacaban fotos a las personas fallecidas. Se mezcla la realidad y la ficción. Fue un buen libro.
¿Y qué música o películas disfrutas?
La última película que fui a ver fue La Odisea, con la Flo, mi hija de 17 años. Fuimos a un cine de experiencia increíble, con asientos que se movían, con olor, con agua que te saltaba. Las tres horas de la cinta pasaron volando.
De música escucho de todo, música movida, pero en general de todo. Mi último recital fue con mi hija, a ver a Bad Bunny, y al próximo que voy es al unplugged de Los Tres.



