Javier Castro, jefe de Arquitectura: “La DOP ha demostrado que sus obras pueden impactar mucho más allá de lo que creemos”

A 25 años de su llegada a la Dirección de Obras Portuarias, Javier Castro, jefe de la Sección de Arquitectura, ha sido testigo de buena parte de la transformación de la institución: desde la expansión del trabajo hacia nuevos programas de infraestructura hasta la reconstrucción de la costa tras el tsunami de 2010. En esta conversación con El Boletín de Obras Portuarias, recuerda algunos de esos momentos, aborda los cambios en la forma de diseñar y trabajar en terreno y proyecta el rol que la DOP puede asumir durante los próximos 25 años.

La semana pasada participaron en una capacitación relacionada con drones ¿En qué consistió y cómo puede aportar esta herramienta al trabajo de la DOP?
Hace más de un año se compraron drones que fueron enviados a regiones y distribuidos entre distintas áreas de la Dirección, como Construcciones, Proyectos y Topografía.
La capacitación tuvo dos etapas. El año pasado se realizó el curso para obtener la licencia que permite efectuar vuelos y aerofotogrametría en áreas restringidas. Este año se completó con la formación en aerofotogrametría, que permite realizar vuelos en terreno y obtener información que posteriormente puede ser procesada en el computador.
Estamos tratando de migrar el diseño hacia un modelo de información, BIM, y esta capacitación aporta justamente a ese proceso.
Además, participaron profesionales de distintas disciplinas: topógrafos, constructores civiles, ingenieros estructurales, arquitectos y arqueólogos. La idea es que quienes vayan a terreno puedan utilizar el dron como una herramienta para obtener información del lugar.

¿Qué nos permite trabajar con drones?
Sí, aunque hay que dejar claro que esto no reemplaza la topografía. El topógrafo sigue siendo fundamental. El dron es un insumo que permite tener una primera visión del terreno.
En Arquitectura, por ejemplo, podemos obtener fotografías aéreas con una precisión bastante buena, de entre 2 y 20 centímetros. Eso permite contar con una primera base planimétrica para desarrollar un layout de proyecto, que después se afina con la topografía.
En Arqueología ocurre algo similar. Un arqueólogo puede hacer un vuelo sobre un área donde necesita realizar una prospección, llevarse esa información y elaborar mapas y planimetrías. En ese sentido, la visita a terreno se optimiza bastante.

DE SANTIAGO A CONCEPCIÓN
Tú llegaste hace 25 años a la Dirección de Obras Portuarias. ¿Cómo fue ese comienzo?
Llegué en 2001. Llevaba dos años titulado y trabajaba en el sector privado, principalmente en proyectos vinculados con educación. En ese momento se estaba buscando un profesional en la Octava Región y la Dirección estaba comenzando a ampliar su campo de acción.
La DOP venía de una historia muy ligada a los puertos y comenzaba a incorporar nueva infraestructura, entre ella las caletas de pescadores y otras intervenciones. Se estaba formando el área de Arquitectura y prácticamente no había arquitectos en regiones. Creo que fui uno de los primeros y probablemente el primero en regiones.
Soy de Concepción y estuve ahí hasta el terremoto de 2010. Ese año ya estaba haciendo algunos trabajos en Santiago y, después del terremoto, me encargaron apoyar la reconstrucción. Comencé a viajar prácticamente todas las semanas hasta que finalmente me vine con mi familia y me quedé en Santiago.

En ese proceso también te tocó participar en la formación de la Sección de Arquitectura en Santiago. ¿Cuál fue uno de los primeros grandes desafíos?
El primer desafío grande fue generar programas de inversión que permitieran que la Dirección de Obras Portuarias abarcara más que las caletas de pescadores.
Ahí comenzó a tomar forma el programa de Borde Costero. Uno de los primeros proyectos fue Lenga, en la Región del Biobío.
Lenga antes era un lugar donde había un par de puestos que vendían mariscos y empanadas. La idea era pensar qué otros programas podía desarrollar la DOP, además de las caletas.
En el norte se estaban trabajando las playas artificiales y nos dimos cuenta de que construir una playa generaba también un espacio de respaldo, una suerte de paseo. Después, al trabajar en protección de ribera, vimos que ocurría algo parecido. Así nació la idea de generar un programa de Borde Costero. Lenga tuvo un impacto importante y, a partir de ahí, se comenzó a desarrollar este programa.

EL TSUNAMI Y LA RECONSTRUCCIÓN
La madrugada del 27 de febrero de 2010 cambió el ritmo de trabajo para quienes en ese entonces formaban nuestra institución: un terremoto de 8.8 en la escala de Ritcher, remeció desde las regiones de Valparaíso y Biobío. Ese día, que pasó a llamarse, 27F, puso en valor la importancia de la DOP en las costas de Chile. Y Javier, fue uno de sus protagonistas.

¿Cómo fue encontrarse con lugares como Dichato o Arauco después del tsunami?
Cuando se produjo el tsunami, la Dirección de Obras Portuarias tenía que hacer un catastro. Nos pidieron realizarlo y nos desplazamos prácticamente al día siguiente.
El domingo ya estábamos saliendo desde la oficina. El catastro abarcó aproximadamente desde el Maule hasta Arauco y se recorrió toda la costa afectada.
Fuimos de los primeros en llegar a Dichato y Arauco. Habían pasado unas 24 horas y todavía no había llegado mucha gente. A veces íbamos con Carabineros y otras con la Armada, porque tampoco sabíamos cómo estaban los caminos.
Lo que encontramos fue una costa profundamente afectada y la necesidad de levantar rápidamente información para comenzar a tomar decisiones.

Más allá de la parte técnica, ¿cómo se enfrentaba emocionalmente ese escenario?
En ese momento nosotros nos movíamos en vehículos fiscales y, por lo tanto, representábamos a la autoridad. Las personas que estaban en terreno veían un vehículo del Estado y se acercaban, más allá de si éramos Obras Portuarias, la municipalidad u otro organismo.
Teníamos que dar ese primer soporte de tranquilidad, explicar que se estaba evaluando la situación y que vendrían más autoridades. Había un despliegue que se iba a ir ampliando.
La gente de la costa entendía que el desafío iba a ser levantarse después de lo que había pasado.
También tuvimos el respaldo ministerial. Nos delegaron responsabilidades y nos dijeron: “Confiamos en lo que están haciendo ustedes”. Eso nos permitió trabajar con rapidez.
Durante los años siguientes se reconstruyó prácticamente la totalidad de lo afectado por el tsunami y, en terreno, se fueron tomando decisiones para lugares como Dichato, Coliumo, Constitución y Talcahuano.

RECONSTRUIR Y RECUPERAR EL BORDE COSTERO
Después de ese proceso, ¿cuál dirías que ha sido uno de los principales aportes de la DOP? Pensando en la historia reciente.
Es difícil escoger una obra particular porque todas son importantes. Pero creo que lo esencial, después de 2010, fue lograr que las regiones comenzaran a buscar sus propios programas y a identificar su vocación.
Cada región tiene características particulares. Arica, por ejemplo, tiene una fuerte vocación ligada al turismo, mientras que en otras zonas hay una presencia mayor de la pesca.
Al crear equipos regionales, fueron los propios equipos los que comenzaron a levantar iniciativas. La región empezó a poner el foco en aquello que consideraba importante para su desarrollo.
Arica fue un motor importante en ese proceso. Desde 2014 en adelante ha logrado consolidar y desarrollar su borde costero desde el punto de vista turístico y económico como no se había hecho anteriormente.
En ese sentido, la Dirección de Obras Portuarias ha sido promotora de un cambio que va más allá de una obra específica y que puede impactar en el desarrollo económico de una región.
La reconstrucción del tsunami también se apoyó en los programas que la DOP ya venía desarrollando. En Dichato, por ejemplo, no se trataba solamente de reconstruir lo que había sido destruido. Se buscó recuperar el borde costero y generar un espacio público que entregara seguridad, pero también ayudara a la comunidad a levantarse y recuperar una actividad fundamental como el turismo.
Lo mismo ocurrió en Talcahuano y Constitución. Por eso creo que el desafío es pasar de hacer inversiones que resuelvan una situación local a generar obras que tengan impacto regional.

UNA DOP CON PRESENCIA REGIONAL
Para la Navidad de 2025 fui a ver a mis papás a Talcahuano. Después del almuerzo fuimos a pasear por el puerto y cuando íbamos a la altura de El Morro, desde el auto vi un borde costero repleto de personas… adultos caminando, niños jugando y personas conversando. Ese lugar antes era una zona que se prestaba para incivilidades. Y este cambio es obra de la DOP. Y no solo eso, minutos después llegamos a La Poza de Talcahuano y es un lugar precioso, que también fue levantado por nuestra dirección. ¿Qué te parece este aporte de la DOP a las comunas costeras?
A veces veo que a la DOP le falta reconocer y a la vez poner en valor el impacto que han tenido nuestras obras en las comunas costeras. Y no solamente en Talcahuano, son numerosos los ejemplos… el borde costero de Arica, las playas artificiales de Antofagasta o más al sur con la primera playa que se hizo en Villarrica.

¿Ese impacto regional es, entonces, uno de los principales desafíos que ves hacia adelante?
Sí, después de 2010 logramos fortalecer los equipos regionales. Hoy, en gran parte de las regiones tenemos equipos de diseño y eso nos da libertad para abarcar más territorio.
Antes, desde el nivel central, el trabajo era más acotado. Ahora podemos distribuir mejor las capacidades y responder a las necesidades de cada territorio.
La DOP puede hacer obras que impacten mucho más allá de lo que creemos. Cuando uno vuelve a una obra después de un tiempo, se da cuenta de que hay una comuna completa que empieza a depender, de alguna manera, de lo que hizo la Dirección. Ese es el desafío: generar obras de impacto regional.

MIRANDO HACIA LOS 100 AÑOS
¿Cómo imaginas a la DOP en su centenario?
En poco tiempo más cumple 100 años. Son 27 años los que quedan, y creo que hay que aprovechar este momento para mirar lo que hemos construido durante los últimos 25 años y pensar qué vamos a construir durante los próximos 25.
El aprendizaje es que la DOP se ha posicionado como uno de los servicios de infraestructura más importantes del país y como un servicio que lidera un territorio fundamental para Chile.
A veces se nos olvida, pero Chile es un país costero. La influencia del mar está presente prácticamente en todo el territorio. Tenemos una enorme extensión de costa y Chile tiene que mirar el mar y desarrollarse en función de él.
Nos queda mucho por desarrollar. Por eso, durante los próximos 25 años tenemos que seguir liderando y, ojalá, mejorar lo que hemos hecho y demostrado durante este período.

EL JAVIER DETRÁS DEL ARQUITECTO
Para cerrar, algunas preguntas más personales. ¿Cuál es tu película favorita?
No soy muy cinéfilo, pero me atraen especialmente las películas vinculadas con la historia, el mundo antiguo y las grandes aventuras. Me interesan esas historias que permiten acercarse a otras épocas y culturas. La última que vi y que me gustó mucho fue La Odisea. Me sorprendió que, en una época tan marcada por la ciencia ficción y los efectos digitales, se llevara nuevamente al cine un relato épico clásico de esa magnitud. Fui a verla con mi hija y me pareció también una muy buena oportunidad para acercar a las nuevas generaciones al mundo antiguo, la mitología y los grandes relatos de nuestra cultura a través del cine.

¿Y un disco favorito? ¿Un libro?
Me gusta mucho el arte y también pinto, por lo que me interesan especialmente los libros de historia del arte, pintura y arquitectura. En música escucho bastante U2 y, si tuviera que elegir un disco, probablemente sería “The Joshua Tree”

¿La pintura es entonces tu principal hobby?
Sí, pinto harto, acuarela y óleo. También me gustan los relojes. Soy coleccionista de relojes. Y hacer  fotografía, principalmente de naturaleza.

Fecha: jueves, Ene 01