En Aysén, por décadas, la infraestructura portuaria ha cumplido un rol esencial para conectar localidades y asegurar la continuidad de la movilidad de personas y bienes. Sin embargo, hoy enfrentamos una nueva etapa, donde la conectividad debe entenderse desde una perspectiva más amplia. El “Plan Ruta Austral: Soberanía que Conecta”, presentado por el Presidente José Antonio Kast, nos plantea precisamente ese desafío: aprovechar la infraestructura para fortalecer el desarrollo integral de nuestra región.
En ese contexto, la Dirección de Obras Portuarias tiene un rol estratégico.
Un muelle, una rampa o un terminal portuario no solo permiten el embarque de personas o vehículos. Es infraestructura que facilita el comercio, fortalece la actividad productiva, genera empleo y entrega mayor seguridad a quienes dependen de la conectividad marítima y lacustre. Del mismo modo, un borde costero o lacustre se convierte en un espacio que invita al encuentro, promueve el turismo y mejora la relación entre las comunidades y su entorno natural.
Nuestra cartera de proyectos responde precisamente a esa visión. Iniciativas como el borde costero de Puyuhuapi, la ampliación de la infraestructura portuaria de Puerto Yungay o las naves para los lagos O’Higgins y General Carrera, que tienen en conjunto un presupuesto de $47 mil 500 millones, buscan crear condiciones para el desarrollo económico y turístico. Estas son inversiones que dialogan con una estrategia regional de largo plazo y que buscan potenciar el valor paisajístico y patrimonial que distingue a Aysén en el mundo.
Recientemente, junto al nivel central, recorrimos distintas localidades de la región y sostuvimos importantes reuniones de trabajo con el Gobierno Regional, la Delegación Presidencial y entidades privadas, nos permitieron revisar en terreno el estado de los proyectos, identificar oportunidades para acelerar iniciativas largamente esperadas y consolidar una planificación compartida que permita avanzar de manera coordinada en infraestructura para la conectividad y el desarrollo.
En Aysén, cada inversión en infraestructura tiene la capacidad de integrar territorios, fortalecer la actividad económica, impulsar el turismo, generar empleo y mejorar la calidad de vida de las personas.
Por eso, cuando hablamos de infraestructura portuaria, no hablamos únicamente de obras, sino de una apuesta integral por el futuro de Aysén. De inversiones que permitirán que la conectividad siga siendo un motor de desarrollo, que el turismo escénico encuentre infraestructura acorde a la riqueza del territorio y que las comunidades puedan aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece una región única en el mundo. Esa es la forma en que entendemos nuestro rol y el compromiso que seguiremos impulsando para el desarrollo de Aysén.
Columna publicada en el Diario Cóndores del Baker
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